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Bailar el tango en las milongas, SEGUNDA PARTE. El cuerpo y el esfuerzo

BAILAR EL TANGO. SEGUNDA PARTE.

El cuerpo y El esfuerzo. (También en inglés traducido por Andrea Martinez)

El cuerpo es una maquinaria de inmensa complejidad, belleza y orden. Cuanto más comprendemos al cuerpo, más respeto le tenemos. No deberíamos estar en su contra, no deberíamos condenarlo, debemos cuidarlo.
Cuando el cuerpo se mueve, se mueve y basta, no sabes porque. Por ejemplo, si das un paso, simplemente mueves una pierna, no sabes porque, el cerebro dio la orden y el cuerpo acata. 

Cuando aprendemos los primeros pasos del tango, la mente debe aprender movimientos que jamás hizo, hasta crear un patrón formado por la repetividad de cada movimiento (tal cuando  aprendemos a conducir un automóvil, pensamos cada movimiento y con la repetetividad de la práctica, llegamos a conducir sin pensar), conformando la automatización. Por ello es importante tener la guia de un profesor, porque si el cerebro automatiza un mal movimiento, este se tranforma en un ¨vicio¨.

De la misma forma, con la practica, en el tiempo llegamos a bailar sin pensar en los pasos, tal como caminamos por la calle. Ademas, cada persona se puede distinguir por la forma de caminar, y en nuestro caso  por la forma de bailar y ello se debe a como hemos aprendido y fundamentalmente como somos. (No se baila como se vé sino como somos).

 

 

Si necesitamos cambiar cierto movimiento porque no se hace bien (vicio), la mente debe modificar el patrón del movimiento, lo cual es mucho mas difícil que aprenderlo desde un comienzo. Por ello es importante las características del profesor de baile.

El aprendizaje llega con la repetitividad de los movimientos durante un período determinado en un tiempo dado según la habilidad innata de cada cuerpo, mientras que los expertos (entre ellos Malcom Gradwell) dicen que la maestría se llega después de las 10.000 horas de repetitividad de movimientos (4 horas 5 veces por semana durante 10 años).

Haciendo un comparativo con el aprendizaje del baile del tango, cuando éramos bebé, debimos primero aprender a desplazarnos por el piso, después caminar, posteriormente correr y finalmente desarrollar habilidades físicas.

En el baile debemos primero aprender a desplazarnos abrazados, pisar al ritmo de la música, mejorar el equilibrio, desarrollar el cambio de peso del cuerpo sobre los pies y finalmente aprender a hacer llamativas figuras.

Si el aprendizaje comienza con las figuras en vez de caminar, seguramente el esfuerzo será mas grande y se verá grotesco, habrán choques de cuerpos y lo peor de todo se aprende con “vicios”.

Se necesita paciencia y voluntad en el aprendizaje. No dar por sabido un movimiento o un paso con la primera vez que salió perfecto; es necesario repetirlo varias veces, guiados por un profesor, hasta que la mente lo haya aprendido (automatizarlo) .

La etapa de aprendizaje  indefectiblemente todos la tenemos que pasar. Personas hábiles podrán aprender varios pasos en simultáneo, otras solo secuencialmente, pero en todos los casos, el avance en el aprendizaje será en la medida que nuestra mente y cuerpo lo haya entendido y practicado hasta dominarlo.

Quien avanza sin esta consigna, el aprendizaje lo terminará realizando en la pista y será calificado como tal por la comunidad tanguera y tal vez nunca lo califiquen como buen bailarín/a auque con el tiempo se haya perfeccionado. 

Ahora bien, el esfuerzo tiene un límite que está dado por las características particulares de cada cuerpo. Debemos identificar nuestro límite y tratar de no sobrepasarlo demasiado para no sufrir, sino disfrutar, haciendo la actividad naturalmente con practicas y ejercicios.

Por ejemplo, si el cuerpo no disocia, no aprender a hacer “ochos atrás” con disociación del cuerpo, Esforzarlo para lograr la disociación será arduo e intenso que retarda el aprendizaje y perjudica al cuerpo.

El enseñante debe dar otras alternativas de movimientos al alumno. Esto es también difundir el tango, porque los que sufren demasiado es cuando lo ven difícil y abandonan.

Cuando se logra la conexión: fusión de la mente y cuerpo.

El cuerpo y la mente no son dos cosas separadas, el cuerpo es la parte exterior de la mente y la mente es la parte interior del cuerpo, por lo que cualquier cosa puede empezar en el cuerpo y penetrar en la mente o viceversa.

Cada vez que aprendemos un paso, un movimiento, nuestra mente aprende junto con el cuerpo y está ocupada en ese nuevo movimiento, asimilarlo y automatizarlo.

Cuanto mas esforcemos el cuerpo, mas tiempo demandará el aprendizaje y mas tiempo estará la mente ocupada en formar el patrón de movimientos, por lo que mas tiempo demandará la liberación de la mente para empezar a disfrutar de otros sentimientos del baile.

En cambio si el aprendizaje del movimiento se hace sin esfuerzo físico y con naturalidad, mas rapido se logrará el objetivo y por ende la liberación de la mente para disfrutar de esos otros sentimientos.

Efectivamente, cuando la mente haya creado el patrón de movimientos y el cuerpo los hace automáticamente, la mente queda liberada para disfrutar de los abrazos, de la música, de su armonía con los movimientos, del baile, para improvisar, para seducir, para amar..... solo 3 minutos, el tiempo que dura un tango, muy poco tiempo pero mucho placer. 

Es entonces cuando el alma entra y se crea la conjunción cuerpo mente y alma, encontrando el goce extremo (Osho). 

Es difícil para mi y para cualquier persona explicar un sentimiento, tan difícil como explicarle a un ciego como es el color rojo. Pero si es posible guiar a las personas para que logren alcanzar ese sentimiento y a disfrutar el goce sublime y pleno del baile.

Como no se conoce este objetivo supremo, algunos piensan que lo han logrado y llegado a la cúspide de todo. Pero todos estamos equivocados, y me incluyo, nunca llegamos al todo, siempre el baile del tango y el tango mismo nos da sorpresas para seguir disfrutándolo.

Continuaré con esta entrega para todos los que desean tener mi experiencia de haber logrado un baile relajado, seductor y de sublime disfrute independientemente con quien y como baila y de llegar a sentir cada segundo con el corazón abierto y el alma presente.

Por Carlos Neuman de Aires de Milonga

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