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BAILAR EL TANGO. QUINTA PARTE. Las dificultad de hacer los pasos y las figuras, las soluciones.

 

BAILAR EL TANGO. QUINTA PARTE. Las dificultad de hacer los pasos y las figuras, las so


La dificultad de hacer los pasos mostrados por el profesor también fue ardua, porque durante muchos años mi mente dominó mi cuerpo para moverlo sin pensar y ahora tengo que moverme diferente.La dificultad de hacer los pasos mostrados por el profesor también fue ardua, porque durante muchos años mi mente dominó mi cuerpo para moverlo sin pensar y ahora tengo que moverme diferente.


     La dificultad de hacer los pasos mostrados por el profesor también fue ardua, porque en mis movimientos diarios, caminar, conducir, comer, etc, los hacía sin pensar (automatizados) y ahora tengo que moverme pensando cada movimiento para aprenderlo.


    En efecto, naturalmente, los movimientos lo pensamos, hasta que el cerebro los aprende y automatiza (crea un patrón), después no se los piensa más (como cuando aprendemos a conducir el automóvil, aprender un deporte, etc, siendo los vicios movimientos mal hechos que fueron automatizados).


      1,2,3… y 8, el sanguchito, la arrastrada, el giro, y tantas figuras de llamativos nombres, haciéndolas una y otra vez, en tantas clases y profesores como asistía. Pensaba en mis pies, los miraba para saber dónde los ponía, para no  pisar a la compañera,  a quien atropellaba permanentemente y nuestras rodillas se chocaban.
      Miraba de reojo a los bailarines avanzados y a otros que ya bailaban. Ninguno hacía los 8 pasos básicos (sic), me preguntaba, ¿por qué los hago? Si se llaman básicos, será porque constituyen la base de la enseñanza? me pregunté, no importa, me dije, solo ¡avancemos!
      
    Pasó mucho tiempo y sentía que aún no bailaba. De esta forma no vá, pensé. Entonces me detuve a mirar, para estudiar cada parte del cuerpo de los compañeros avanzados en el baile y a los profesores.  Descubrí algo que nadie me lo había dicho antes,  que después lo puse en práctica y  me ayudó muchísimo en el baile y su aprendizaje y  el día de hoy veo que todos los milongueros lo hacen (hacemos), lo que descubrí fue el lenguaje del cuerpo. 

 Entonces, decidí intensificar las clases, no solo para incrementar el aprendizaje, sino para demostrarme lo que había descubierto, por supuesto que lo comenté con algunas compañeras para practicar y ver los resultados.

   Lo que tenía que hacer de ahora en más era un cambio radical. Primero, no mirar al piso para que no usar los pies como guia y obligar a usar el cuerpo como tal.

   Fue entonces descubrí que la base estaba en lo que había aprendido en la caminata. Antes de mover las piernas debía dar una muestra de intención a la mujer,  moviendo primero mi cuerpo. No la chocaba ni la llevaba por delante, tampoco se chocaban las rodillas.

   Habia aprendido que la mujer entendía dirección y tipo del movimiento en forma natural y casi inmediata..  

   Básicamente tenía que dominar esta intencionalidad en todas las direcciones, para luego dominar cualquier otro paso o figura. La mujer (como en todas las personas), naturalmente recibe la intencionalidad de movimiento de otra persona que la acompaña, de esta forma acompaña al hombre en el movimiento completo. (NOTA: hacer su parte es saber cómo hacerlo, aprendiéndolo primero).

  En dirección recta hacia adelante: como la caminata, primero la intención con el cuerpo: mi torso sutilmente se mueve milimétricamente hacia adelante y después salen mis piernas. 

VIDEO ó copia y pega este link   https://youtu.be/XVIB2D9TVgY

   Movimiento hacia los costados: bajo sutilmente el hombros hacia el lado donde quiero ir y después muevo las piernas. VIDEO ó copia y pega este link:   https://youtu.be/i5RevBNxkK8 
   

Movimiento hacia atrás: amplío  milimétricamente el vacío entre mi cuerpo y el de ella, movimiento opuesto al avance.

 Movimiento de giro hacia mi izquierda (hombre), mi cuerpo siempre adelante al de ella, para que lo siga, la posición del hombro iquierdo es la clave, suavemente ayudado con mi mano izquierda (tira). Mi  antebrazo del abrazo (derecho) ayuda suavemente con una pequeña presión sobre el cuerpo de ella, con la práctica esto último ya no era necesario.

    En el giro hacia mi derecha, mi cuerpo siempre demostrando esa intención, empujando suavemente con mi palma sobre su palma.  VIDEO ó copia y pega este enlace    https://www.youtube.com/watch?v=14WP3kbHvzo 

En las detenciones, mi cuerpo se detiene primero, después mis piernas, la mujer recibe esto y se detiene perfectamente junto conmigo.


VIDEO COMPENDIO: https://www.youtube.com/watch?v=AzqOQiUpGec   

Aprendí que cuando mi cuerpo está quieto en la pausa, me molestaba que la mujer se moviera sola, porque ella no tiene idea de lo que yo quiero hacer y no respetaba la pausa. 
   A veces me tocaba bailar con una mujer de nivel avanzado. Ahí aprendí la humildad en el aprendizaje; no demostrar que sabía hacer el paso recién aprendido, sino demostrarle que necesitaba su ayuda para practicarlo.
   Ayudar a los compañeros cuando terminaba de dominar lo aprendido,  puede ser mal tomado tanto por el compañero, como también por el profesor. Debía mantener mi calidad de alumno y solo eso.
   Dominar el paso en ese momento no significaba que lo vaya a hacer de la misma forma en la próxima clase ni en la milonga, en unos días más se me olvidaría.
   Para evitar el olvido del paso o figura, lo practicaba varias veces, varios días hasta que mi cerebro formara el patrón y lo hiciera automáticamente.
   Si lo practicaba en clase, pagaba para ello, prefería que en la clase aprendiera algo nuevo, entonces lo hacía repetida veces en mi casa que era gratis,  milongas con alguna amiga, -con intercambio de aprendizaje-, siempre usando el centro de la pista. (en esa época no existían las prácticas o no las conocía)
   Con el tiempo, obtuve la habilidad de aprender más rápido, y aunque el profesor no lo dijera, aprendía los pasos y cuando lo practicaba, usaba la intencionalidad del movimiento con mi cuerpo, fundamentalmente mi torso, después que notaba que la mujer se movió, movía mis piernas y continuaba con la figura. o al revés, detenia mis piernas y usaba el cuerpo para moever a la mujer.
   También, con el tiempo obtuve la habilidad de apreciar la pequeña sutileza del movimiento de la mujer que interpretó mi intención y que me indicara que ya había realizado el movimiento para que yo moviera mi pierna.
   Asimismo con el tiempo, bailando en la milonga, con solo dominar la intención y los movimientos, los pasos y figuras nacían solos, lograba la improvisación que seducía a la mujer, que hacía que estuviera atenta siempre, porque mis movimientos no eran repetitivos ni previsibles.

Por Ing. Carlos Neuman

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